Un flyer se juzga en el trayecto entre el buzón y el cubo. Tres segundos. En ese tiempo la persona decide si lo gira o lo tira, y esa decisión la toma con una sola cosa: el titular.
La estructura que funciona
- Un titular con beneficio, no con tu nombre. «Tu cita en 24 h» gana a «Clínica Dental Sonrisas».
- Una oferta concreta y con fecha. Un porcentaje, un regalo, una primera consulta gratis, y hasta cuándo.
- Una razón para creerte: años abiertos, número de clientes, una reseña real, una foto del equipo.
- Una sola llamada a la acción. Llama, o escanea, o ven. Una. Dos es ninguna.
- Los datos, abajo y legibles: dirección, teléfono, horario, mapa pequeño si eres local.
La jerarquía visual
Si todo está en negrita, nada está en negrita. Un flyer debería tener un elemento enorme, dos medianos y el resto pequeño. Si al entornar los ojos ves una mancha uniforme, el diseño no está terminado.
Qué formato elegir
| Formato | Para qué va bien |
|---|---|
| A6 (105 × 148 mm) | Repartos masivos, ofertas simples, bajo coste |
| A5 (148 × 210 mm) | El caballo de batalla: buzoneo y mostrador |
| A4 (210 × 297 mm) | Cartas de servicios, listas de precios |
| Díptico A5 | Cuando hay que explicar algo más |
| Tríptico DIN largo | Menús, catálogos breves, expositores |
Gramaje: el detalle que se nota sin mirar
Un flyer de 90 g se dobla en la mano y transmite «publicidad». Uno de 135-170 g se sostiene, y eso cambia la percepción antes de leer nada. Para algo que se va a guardar (una carta, un cupón), 250-300 g.
El reverso existe. Imprimir a dos caras encarece muy poco y duplica el espacio. Usa el dorso para el mapa, el horario y el cupón recortable.
Cinco errores que vemos cada semana
- Poner el logo enorme arriba y el beneficio en pequeño abajo.
- Cinco ofertas distintas en la misma cara.
- Texto blanco sobre foto clara, ilegible en papel aunque en pantalla se vea.
- Un QR que lleva a la home en vez de a la oferta concreta.
- No poner fecha límite, con lo que nadie tiene prisa por usarlo.



